El
balafón es uno de los instrumentos africanos más antiguos que se
conoce. El armazón se hace con madera y cuerda. Las tablillas, que
se golpean con palos, cuya punta es de caucho, son de diferentes
tamaños, y por debajo unas calabazas hacen de caja de resonancia,
proporcionando un sonido muy dulce. Pueden verse balones por todo el
continente africano. Algunos de los mejores se siguen fabricando en
Kénédougou, al sur de Mali. El número de tablillas varía de
quince a treinta. Los más comunes son los de veinte tablillas. Cada
etnia utiliza una escala diferente, que reproduce los timbres y las
tonalidades de cada lengua. En Sudáfrica, algunas tablillas llegan a
tener hasta un metro de largo, y los balones son tan grandes, que
hacen falta cuatro personas para tocarlos.
El
instrumento de percusión africano moderno más conocido es el
djembé. Cada djembé está tallado a mano en una sola pieza de
madera, y decorado con relieves geométricos o figurativos. El parche
es de piel de cabra común africana, y está tensado por una sola
cuerda entrelazada de gran resistencia. Los aros son de hierro. La
madera más utilizada es la afzelia ligue, o afzelia africana, una
especie que abunda en África occidental. Sólo se cortan árboles
viejos y secos que ya no dan fruto. Así se evita la deforestación y
que la madera se agriete al secarse.
A continuación, se reparten las tarjetas (tomadas al azar) que contienen las siguientes emociones:
- Ira.
- Desidia.
- Tristeza.
- Amor.
- Entusiasmo.
Se realiza la lectura en grupo.
Finalizamos con la puesta en común en gran grupo y lectura por parte de un integrante de cada grupo para el resto de la clase.
Conclusiones: reconocimiento de las emociones. La empatía.
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